Guerra en Ucrania: riesgos, temores y puerta al diálogo en América Latina / DW

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Si otrora la región aprovechó para bien coyunturas de guerra en Europa, esta vez predominan los riesgos económicos. Aunque la coyuntura puede reabrir una puerta al diálogo en Venezuela.

«Cuando hay guerra en Europa, América Latina sube», rezaba un adagio que el economista Ramón Casilda Béjar recuerda a DW. El especialista en negocios iberoamericanos hace alusión al legendario éxito económico de Argentina, durante y después de las dos guerras mundiales. Argentina logró entonces posicionarse por delante de economías como la de Italia, Francia y Alemania. Su fórmula: aprovechar la coyuntura con alta producción y apertura económica. Si bien sus productos de exportación eran primarios, como cereales, carne, lana y cuero, su éxito atrajo a muchos migrantes y refugiados europeos.

Esta vez, en marzo de 2022, a casi un mes del inicio de la invasión rusa de Ucrania, en América Latina cunden más los temores a la inflación, a la escasez de fertilizantes, a los altos precios de los combustibles, a la ausencia de los turistas rusos en Cuba y República Dominicana, y hasta a que países como Colombia se queden sin la ayuda financiera prometida para atender a la población de refugiados de Venezuela. Y todo esto, mientras la región busca recuperarse de la pandemia.

«Dependiendo de cada país en América Latina y de su grado de dependencia de energía importada, así va a ser afectada su economía», explica el profesor Casilda y advierte que, en el análisis, debe agregarse otro aspecto colateral de la guerra en Ucrania: «La inflación y devaluación monetaria como efectos de la subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos», en vista de la volátil situación global.

Ahora, agrega el economista español, «si dividimos a América Latina entre exportadores netos e importadores de energía, como los países de Centroamérica, estos van a tener muy serios problemas de subida de precios inmediatamente». Es más, a las condiciones anteriores en las que ha sorprendido a América Latina el ataque militar de Moscú contra Kiev, el profesor Casilda suma un agravante: «El mayor endeudamiento al que obligó el coronavirus y la alta informalidad de la mayoría de las economías latinoamericanas».

A Venezuela, por su parte, «debe preocuparle la advertencia de Vladimir Putin, en vista de las sanciones contra su país, de que ‘todos van a perder’, toda vez que Nicolás Maduro le confió el dinero de los venezolanos a los bancos rusos», apunta Casilda Béjar, experto en banca e internacionalización de empresas. Y considera que, ahora, «depende del grado de afinidad de Maduro con Putin, si el dinero de los venezolanos se perderá para siempre en las cajas negras de Moscú».

Los gastos de la guerra hacen temer menor ayuda

En medio de noticias que ya registran la llegada de los primeros ucranianos y rusos que huyen de la guerra a México, Brasil y Guatemala, los refugiados venezolanos en América Latina también empiezan a preocuparse.

Lo que hoy se decida en el Kremlin sobre el avance de los tanques de guerra, también tiene repercusiones humanitarias a 20 horas de vuelo, al otro lado del Atlántico, en Bogotá. «Nos preocupa que la ayuda que Europa, y especialmente Alemania, presta —a través de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ)— a América Latina, y a Colombia en especial para atender a los venezolanos refugiados, se reduzca porque Berlín tenga de redireccionar sus finanzas para otros rubros», confiesa a DW el analista venezolano Txomin Las Heras.

Como investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad de Rosario, reconoce que tal escenario «sería comprensible», a pesar de la afectación en América Latina, en vista de los más de 2 millones de refugiados ucranianos que han huido en 3 semanas de guerra.

La ayuda que recibe Colombia para asistir a los más de 2 millones de refugiados venezolanos es aportada en un 70 por ciento por Estados Unidos, a través de la USAID, y en un 30 por ciento por la Unión Europea. Aun así, los recursos no son suficientes para atender la crisis humanitaria sin precedentes provocada por el régimen chavista de Nicolás Maduro.

Crisis que coinciden en Europa y América Latina

Ahora, en América Latina, coinciden dos crisis humanitarias generadas por dos regímenes autoritarios. Crisis que en las que Venezuela y Colombia, dos estados periféricos dentro de la geopolítica, juegan un papel.

La dinámica de la invasión rusa a Ucrania resultó llevando al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a enviar una delegación el pasado 5 de marzo a Caracas, con el objetivo de «hablar sobre seguridad energética». Si se aplica la máxima de que «un país no tiene ni amigos ni enemigos sino intereses», para Txomin Las Heras parece «lógico que Estados Unidos quiera asegurarse fuentes de suministro que puedan suplir la suspensión de compras de petróleo ruso». Pero el petróleo bien puede ser tanto objetivo como pretexto para Washington.

Funcionarios y opositores venezolanos acuerdan diálogo en Ciudad de México, el 13 de agosto de 2021.Funcionarios y opositores venezolanos acuerdan diálogo en Ciudad de México, el 13 de agosto de 2021.

Washington-Caracas: el temor de unos es la esperanza de otros

Republicanos, algunos demócratas y la facción más radical de la oposición venezolana temen que Washington termine reconociendo al régimen de Maduro, a cambio de combustible. «Pero el encuentro entre emisarios de la Casa Blanca con Nicolás Maduro también habría tenido que ver con la reactivación de la mesa de diálogo, en México, entre Maduro y la oposición, así como con la liberación de presos», considera Las Heras. En efecto, pocos días más tarde fueron liberados dos estadounidenses en cárceles venezolanas.

¿Arreglo o gesto de buena voluntad? «Lo cierto es que Maduro habló luego de ‘reanudar relaciones’ y reiteró que estas estaban suspendidas ‘no por decisión unilateral de Caracas'», resalta el director de la Asociación Diálogo Ciudadano Colombo-Venezolano. Así, mientras algunos temen un acercamiento de Joe Biden a Maduro, otros esperan justamente el regreso del diálogo

Tanto para Caracas como para Washington hay mucho en juego: Biden también puede estar buscando «alejar a Venezuela de la órbita de Putin con la oferta de comprarle petróleo», mientras Putin está sentado sobre el baúl de los recursos que Maduro depositó en Rusia, a la vez que Caracas busca «reconocimiento internacional».

La realidad es que Washington no recibirá pronto petróleo pesado caribeño porque la industria petrolífera de Venezuela ha sido desvalijada. El país con las mayores reservas de crudo pasó de producir 3 millones diarios a solo 700 mil, hoy día.

Gracias a la guerra en Ucrania, Colombia es ahora «socio estratégico»

Otra de las movidas geopolíticas resultantes de la guerra de Rusia contra Ucrania es la designación, el pasado 10 de marzo, de Colombia como socio estratégico de Estados Unidos, no miembro de la OTAN. Colombia es desde 2017 socio global de la OTAN, el único en América Latina.

Ejercicios conjuntos de unidades militares colombianas y estadounidenses, el 26 de enero de 2021.Ejercicios conjuntos de unidades militares colombianas y estadounidenses, el 26 de enero de 2021.

«Esa designación de Colombia en este marco de guerra y de enfrentamiento entre Estados Unidos y Rusia, es indudablemente un apoyo a Colombia, ya que significa una cooperación militar mucho mayor, además del mensaje que Washington le envía con esto al Kremlin», concluye Txomin Las Heras. Este sería el momento, según el analista, para que «Colombia abandone su postura confrontativa y considere retomar las relaciones consulares con Venezuela».

Por último, ante las dudas sobre las intenciones de la Casa Blanca frente a Maduro, este 17 de marzo, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, reiteró que Washington urgió a Caracas a volver al diálogo en México para «restaurar la democracia». Las condiciones no fueron nunca antes tan propicias. Así que pese a los múltiples temores y riesgos, quizás se puede decir que mientras se desarrolla esta nueva guerra en Europa, los dividendos en América Latina podrían traducirse en diálogo.

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